Sentía que el dolor
me consumía;
el frío de tu ausencia
se apoderó por un instante
de mi cuerpo.
Mis esperanzas
comenzaban a expirar;
mis ojos
tenían que acostumbrarse,
una vez más,
a la oscuridad.
Que extraño
se me hizo
volver a verte;
intentando guardar
todos estos sentimientos locos.
Cuan anheladas
fueron tus palabras;
ese beso…
como una brisa.
Las puertas
de tu alma
siguen abiertas
para mi;
por esto merece
la pena seguir.
Porque una vez más
comprendo que los sueños
se hacen realidad;
superando así
todo lo más deseado.
Porque esta vez,
no dejaré que la lluvia cese.
sábado, 29 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar